NOTAS SOBRE EL CD “MARTIAGO, CANCIONES TRADICIONALES”

Entre finales del siglo XX y principios del XXI, por sugerencia de Maite Aguado Serradilla, mi esposa, y con su colaboración, hice una recogida de canciones del pueblo de Martiago (Salamanca), unas conocidas por nosotros en fiestas, matanzas y otras celebraciones, y otras que escuchamos y grabamos a gente del pueblo, principalmente personas de avanzada edad. Algunas de dichas canciones fueron aportadas por las hermanas Luisa y Aurelia Baz Moreno, excelentes depositarias de la memoria oral sobre canciones y romances.

Al haber cursado quien esto suscribe los dos años de estudios correspondientes a Gaita y Tamboril y los dos de Canto y Percusión, impartidos por el Centro de Cultura Tradicional de la Diputación de Salamanca, Maite y yo decidimos hacer una compilación completa de dichas canciones en una grabación sonora, en principio pensando en el soporte casete ya que no parecía accesible otro sistema en aquel momento.

Aprovechando un taller de bailes tradicionales que se estaba realizando en el local de las “Escuelas Viejas” de Martiago en 2006, impartido por Agurtzane Alonso Rodríguez, natural de Irún pero con ascendencia y residencia en Martiago, la misma se ofreció para iniciar los ensayos a capela en octubre o principios de noviembre, sin instrumentos ni arreglos musicales, para lo cual entregué la letra de las canciones seleccionadas a Agurtzane, pues yo residía en Salamanca. Se daba el caso que casi ninguno de los intérpretes que se ofrecieron conocía la totalidad de las canciones elegidas o parte de ellas, aun siendo canciones tradicionales de la zona, aunque no exclusivas de ella generalmente.

El local citado era entonces utilizado por la Asociación La Paloma, a la cual pertenecían casi todos los intérpretes del disco. Aprovecho para agradecerles la cesión de uso pues en el libreto olvidé mencionarlo.

Un poco más tarde me incorporé a los ensayos, aportando los arreglos musicales, es decir, la composición de los temas con voces e instrumentos (gaita y tamboril, castañuelas, botella, mortero, almirez, pandereta, cencerro, etc.); la asignación de intérpretes (coros y solistas; masculinos y femeninos); y haciéndome responsable de la dirección y la coordinación, con el apoyo de Agurtzane.

Personalicé los temas, pero siempre respetando la tradición en cuanto a letras, ritmos y melodías. Los arreglos los hice para dar colorido a la interpretación de las canciones, colorido que surge en cualquier momento que esta música se interpreta en cualquier reunión improvisada, pues generalmente se ha cantado siempre a capela o acompañándose de los instrumentos citados, aunque en dichas reuniones improvisadas la personalidad de cada interpretación, el estilo digamos, lo dan los intérpretes con su conocimiento de la música, su pasión, personalidad, momento personal, etc., pero los temas no tienen unos arreglos predeterminados; a veces, ni siquiera una configuración o estructura predeterminada o fija.

Durante los ensayos se incorporaron además los temas:

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Entrada a Misa, aportada e interpretada por el tamborilero Marciano Rodríguez Calvo, y aprendida por él de Tomás “el de la Laura”.

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Apañando aceitunas, aportada e interpretada por Araceli Vicente Vicente.

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Dime dónde vas, morena, aportada por Manola Vicente Vicente e Hilario Herrero Oreja.

En cuanto al romance Madre, Francisco no viene, o de Francisco e Isabel, utilizado también como nana, romance de importancia en la tradición musical pues no es habitual en el resto de la provincia, aprovecho para hacer una puntualización. En la versión grabada en el CD, por razones que no vienen al caso, se omitieron los versos cuarto y quinto, que se insertan a continuación pues tienen su importancia para la creación del ambiente psicológico del romance:

Madre, Francisco no viene

Madre, Francisco no viene

Madre, Francisco ya tarda

Y si Francisco no viene

será que algo le pasa.

Calla, tonta

Calla, boba

Calla, tonta

Calla, boba

No seas disparatada…

En los ensayos y en la grabación definitiva pudo participar cualquier persona del pueblo, sin excepción, siendo el único requisito para estar en la grabación final haber acudido a un número suficiente de ensayos previos, por razones obvias. Asistimos 28 personas en total: mujeres, hombres, niñas y niños. En expresión de ahora, podría decirse que fue una participación inclusiva, como era casi todo lo que se hacía antes en un pueblo, pero hecha de forma inconsciente y sanamente, y sin necesidad de dar bombo y platillo a lo que ha sido siempre natural en una comunidad rural: la participación vecinal. Es decir, se hizo sin afán de buscarlo especialmente y de forma desinteresada. Algo contrario a como se hacen ahora las cosas a veces, lo cual las convierte en lo opuesto a lo que se pretende evitar: el empeño en hacerlas inclusivas las convierte en participaciones exclusivas o excluyentes. Pero no vale la pena ni es este el lugar para entrar a considerar más detalladamente estos extremos.

Una vez completados los ensayos, para dicha grabación final concerté un día de trabajo en dichas escuelas para el 2 de diciembre de 2006, con la empresa “K-imán Iluminación – Sonido profesional – Audiovisuales”, asistiendo el técnico Alfonso Núñez Maderal.

La excitación, la magia, la expectación, la ilusión y los nervios de aquellos momentos, ya desde el momento en que los ensayos fueron tomando forma, son indescriptibles, y se agudizaron lógicamente con la grabación definitiva, pues aquello en principio era sin duda meterse en un berenjenal, sobre todo para mí, pues sabía que en mí sería en quien debería recaer la responsabilidad principal en caso de un hipotético fracaso, aunque sabía también que en ese caso no habría reproche alguno, de nadie para nadie. Esa excitación se percibía incluso en los más veteranos (Enrique, Juliana, Elena, Aleandro, Francisco, Isidora…), avezados en otras situaciones complicadas, pero no de este tipo. A partir de cierto momento ya solamente nos quedaba la opción de tiral pa´lante.

Finalmente, la grabación salió mucho mejor incluso de lo previsto. Podría decirse que nos parecía que lo peor estaba hecho. Pero faltaba pasar los temas grabados, ya en formato digital y definidos, a un soporte definitivo. La opción de hacer casetes quedó descartada.

Maite y yo realizamos el diseño completo del disco y lo digitalizamos en “Laurel Media”, empresa con sede en Madrid, grabando quinientos CD,s con un coste total de unos 2.500 euros, aportados por Maite Aguado y por quien esto suscribe. Procedimos a la venta de los discos al precio de cinco euros con el único objetivo de recuperar el dinero aportado, pues no había ánimo de lucro.

Andrés Sánchez Palacios aportó cinco fotografías, entre ellas la cubierta del CD; Elena Herrero Calvo, la de la cubierta del libreto; el resto de fotografías, Maite Aguado Serradilla.

Han pasado casi veinte años y me ha parecido agradable recordar aquellos momentos, y he creído que también era conveniente detallar algo más cómo fueron, pues evidentemente no se reflejaron apenas en la edición del disco, que se ciñó principalmente a los aspectos técnicos de la obra. Obra que, como diría cualquier martiagués: Buena o mala… ¡Ahí está!

En fin, pienso que todos los que participamos en la grabación tenemos un recuerdo muy especial de aquel momento y nos sentimos, lógicamente, orgullosos, y los que quedamos nos acordamos bien de todos los que ya no viven físicamente, pero siempre estarán: Paula, Juliana, Elena, Aleandro, Carmen, Chon, Francisco, María, Bernardina e Ismael. Pensaba no poner nada de esto para no insistir en el recuerdo de algo triste que todos sabemos, pero por otra parte, creo que no tiene sentido omitir lo que sus familiares especialmente no dejarán de recordar día tras día. Un abrazo muy fuerte para vosotros.

En 2022 aproximadamente puse el trabajo a disposición del público en general, gracias a Florencio Rodríguez Vallejo, Floren, en su blog: http://florenmartiago. es , para uso no comercial (en consonancia con la idea original), pero con el fin de que sea fácilmente asequible, pues “corre el tiempo” y aunque parezca mentira el formato CD ya está en desuso.

De este trabajo se hizo el registro legal correspondiente con el depósito legal número S-272-2007, pues aunque es sabido que la música tradicional, por tanto emanada del pueblo o difundida por él, generalmente sin creador o creadores conocidos, “pertenece” con toda lógica a la colectividad, su investigación, recopilación y registro documental específicos (como es el caso de este CD publicado en 2007), es fruto de no pocas horas, desvelos e incluso riesgo económico, los cuales deben ser protegidos y respetados por razones no solo legales sino éticas. Por tanto, cualquier uso que se haga del documento y de los arreglos con que esta tradición musical quedó plasmada en este CD de 2007 debe ser al menos ético y escrupuloso con el respeto a los llamados derechos de propiedad intelectual, plasmados en la legislación vigente.

Sirvan por tanto estas páginas para dejar constancia y que haya conocimiento general de los detalles de la gestación del disco, ya mencionados, pues sabido es que, como en cualquier batalla, no falta quien sin haber estado en ella la cuenta sin saber cómo fue (ni querer saberlo, porque no le interesa); ni quien, habiendo estado, la cuenta a su manera o calla lo que le interesa.

Salamanca, 17 de abril de 2026

Fdo. Mariano Vallejo Estévez

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